Que los golpes de la vida no te roben tu esencia!

 Leí una simple frase que me llevó a compartirla con ustedes porque es corta pero impactante:

No permitas que las heridas te transformen en alguien que no eres 

Cuando realmente superamos y dejamos ir esas experiencias no tan buenas, es cuando podemos darle paso a nuestra esencia: la nobleza. Los seres humanos no nacemos malos, son las experiencias dolorosas o traumáticas no superadas las que nos van cambiando.

Cada vez que nos pasa algo que nos deja una herida, es nuestra responsabilidad rehabilitar nuestro espíritu, hacer un esfuerzo por dejarlo ir, enfocarnos en las cosas positivas que tenemos para ofrecer, y no darle cabida al rencor, a la venganza, al ruido que estos sentimientos crean en nuestra mente.

Vivir en rencor o con tristezas trae consecuencias como alta presión, dolores sin motivos físicos aparentes, mal dormir, irritabilidad, y todo esto se refleja en la piel, perdiendo lozanía!

Todos, sin excepción tenemos el poder de superar las malas experiencias.

La educación, el respeto, la serenidad espiritual son las mejores armas para neutralizar los efectos que provocan aquellos que nos hieren.

Si en este momento de tu vida te sientes como en un “hueco” de tristeza o herida, aquí te dejo un empujoncito para que empieces a sanar.

Recuerda: lo mejor esta por venir!