Modales en los funerales y pérdidas familiares… ¿qué decir?

Muchas veces he comentado que la Etiqueta y los Modales van más allá de saber comer en la mesa y, esta ocasión – un duelo, una pérdida dolorosa –  no es la excepción.

Los momentos tristes de una familia, cercana o no, son indudablemente delicados de tratar y muy fácilmente podemos “meter la pata” sin intención. Por eso hice esta pequeña lista con sugerencias de etiqueta (que en verdad es tacto y delicadeza) para que puedas repasarlas antes de hacer esa llamada, enviar esa tarjeta o asistir a servicios fúnebres. Aquí vamos:

Vestuario

Debido a la variedad de cultos y religiones de hoy en día, el vestuario no está limitado al color negro o gris. Lo que sí debemos tener presente es que esta es una ocasión de duelo y seriedad, por lo que el vestuario amerita que vistas de forma adecuada – limpio, sin arrugas, sin transparencias, mini-faldas ni brillos exóticos. Una buena idea es preguntar si hay alguna preferencia por parte de la familia en cuanto al color. Hace poco fui a un funeral de una niña en el que los padres pidieron a todos ur vestidos de color rosa!

Puntualidad

El título lo describe claramente: llegar a tiempo. El que lleguemos tarde puede ocasionar que una oración se interrumpa, se pierda la intención y energía del momento.

Llamadas e Instagram Check

Por respeto, el teléfono debe estar como mínimo, en modo silencio. Evitar la llamadas mientras estamos dentro de la funeraria o durante el servicio/reflexión es lo esperado de las personas educadas. Nuestra presencia en un momento así debe ser del 100% presente, por lo que mirar la pantalla para revisar cómo va Instagram o si llegó el email que estábamos esperando, es totalmente un “faux-pas” (un no-no).

La Urna

Si los familiares deciden dejar la urna abierta, es porque desean que los asistentes presenten sus respetos a la persona fallecida. Esto se hace acercándose a la urna de manera solemne y si está en el corazón, hacer una corta oración silenciosa por el descanso de su alma (o lo que dicte tu religión). Por cierto, si no nos sentimos cómodos, podemos obviar esta visita al fallecido y simplemente ofrecer condolencias a los familiares.

¿Qué decir?

Qué difícil… ¡pero hay que decir algo!

  • Si no son personas de confianza, un “sentido pésame” o “lo siento mucho” con un leve abrazo o apretón de manos son más que suficientes.
  • Si son cercanos y queridos, un fuerte abrazo en silencio vale mal que mil palabras. Un sincero  “te quiero y aquí estoy para lo que necesites” es muy reconfortante y no traspasa la barrera del respeto. En reglas generales, hay que decir lo que se lleva en el corazón y siempre, siempre, pensar en el dolor que esa persona está sintiendo. Y si hay dudas: decir menos es lo mejor.
  • Lo que nunca debemos hacer (aunque nos mate la curiosidad):
    • Sufrió mucho?
    • Alcanzaste a verlo antes de morir?
    • Y de qué murió? 
    • “Pobre, debes estar destrozada”
    • Qué vas a hacer ahora?
    • Cómo estaba cuando lo encontraron?
    • “No merecía morir así”

​Ninguno de estos comentarios son apropiados durante un servicio fúnebre. Son detalles íntimos y dolorosos que permanecen con las personas que están pasando por ese duelo, de nadie más.

¿Tienes alguna otra sugerencia que deseas compartir para momentos difíciles como estos? ¡Compártela con nosotros!