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Actitudes que te hacen perder tu poder en el trabajo (y son malos modales)

Cada día, las oficinas y el mundo laboral moderno parecen haber evolucionado a ambientes menos rígidos, con más flexibilidad en cuanto a normas y ambientes casuales. Hecho que permite a los profesionales sentirse más cómodos

Cada día, las oficinas y el mundo laboral moderno parecen haber evolucionado a ambientes menos rígidos, con más flexibilidad en cuanto a normas y ambientes casuales. Hecho que permite a los profesionales sentirse más cómodos y hasta más productivos en el trabajo.

Pero no importan si en tu oficina hay una mesa de futbolito, una mini cancha de basket-ball, o un área tipo “lounge” con ricos sofás y peludas alfombras para relajarse. A pesar de todas estas comodidades, los modales en el trabajo siguen siendo muy importante para asegurar que brilles.

Probablemente has escuchado que los negocios y la amistad no se mezclan… y aunque confieso ser una defensora de los sentimientos en todos los ámbitos de nuestras vidas, en el trabajo debemos ser muy cuidadosas porque corremos el riesgo de entregar nuestro poder a terceros que pueden a su vez, hacer mucho daño a nuestra carrera. Por eso, aquí te recuerdo esos comportamientos y actitudes que es mejor mantener al margen de la oficina: 

Hacer comentarios acerca del look de otro compañero

Aunque el comentario sea bueno, el hacerlo pone a esa persona en una posición incómoda en la cual puede que no sepa cómo reaccionar. Mejor déjalo para un momento más relajado… como el happy hour. Mientras, concéntrate en ser productiva.

Hacer preguntas personales

¿Eres católica? ¿Tienes pareja? … son preguntas que no deben salir de tu boca. Deja que sea la otra persona la que diga lo que desee acerca de su vida, pero no seas tú la que se inmiscuya en sus asuntos personales. Si haces esto, estarás dándole el poder a la otra persona para que pregunte lo mismo – o más – acerca de tu vida personal.

Coquetear… o más

Obvio… nunca, never. Es una carta demasiado riesgosa y casi seguro, traerá consecuencias negativas a futuro. A menos que sea un flechazo estilo Romeo y Julieta y de allí salgan directo al altar, no vale la pena entrar en la zona romántica. 

Estar mirando el teléfono celular todo el tiempo

Hoy en día nuestra atención está dispersa en mil direcciones diferentes  - a la misma vez – y eso en horas de trabajo, además de restarte productividad y enfoque, demuestra a tus compañeros que no estás concentrada en tus responsabilidades. En las reuniones, aunque sean súper aburridas, pon el teléfono pantalla abajo sobre la mesa, o déjalo en tu escritorio de ser posible. NO permitas que el teléfono tenga el poder sobre ti.

Tener mil excusas para todo

Las mujeres que se la pasan excusándose por no terminar sus reportes, o llegar tarde, o el escritorio desordenado, son reflejo de personas sin poder. A los demás en verdad no le importa por qué llegaste tarde, lo que ven es que llegaste tarde. Tu tienes el poder de hacer lo necesario para organizar tu tiempo y cumplir con tus responsabilidades. Si sientes que estás abrumada con mucho peso, organiza un plan alternativo y preséntalo a tu supervisor…sin excusas.

La miradita hacia arriba…

Por alguna razón, parece que las mujeres latinas somos muy expresivas aún sin pronunciar palabra. Cuando estás cansada y llega el jefe a pedir algo de último minuto… allí vamos con esos ojazos a decir “qué fastidio” sin verbalizarlo.  Ojo con eso… señal de mala educación y poco profesionalismo. Respirar y decidir: 1) le digo que no puedo por estas otras prioridades, o 2) lo tomo y tomo el control para hacerlo de la mejor manera posible aunque tenga que quedarme hasta más tarde. Recuerda: tu tienes el poder.
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